EL ARTE DEL BUEN VIVR EN SEVILLA
Marzo 2025En Sevilla, el tiempo se mide de otra manera. Aquí, la vida no se apresura, se saborea. Desde un buen tapeo hasta un paseo en el río, pasando por el embrujo del flamenco y la pasión del fútbol, el buen vivir sevillano es una experiencia que hay que sentir en primera persona. Así que olvídate del reloj y déjate llevar.
Mañana: despertar con calma y mercado con solera
Empieza el día como un auténtico sevillano: desayunando sin prisas. Un buen café con una tostá de pringá o jamón en El Comercio, donde llevan sirviendo chocolate con churros desde 1904, o en La Cacharrería con su selección de panes artesanales y zumos naturales.
Luego, cruza el puente de Triana y piérdete en su mercado. En el Mercado de Triana, el bullicio de los puestos de frutas, chacinas y encurtidos se mezcla con bares donde el tapeo es religión. Aquí, lo suyo es pedir en varias barras:
• En La Casa Fundida, prueba una tabla de quesos andaluces y un buen vino.
• En Las Golondrinas, no fallan las puntillitas ni la presa ibérica.
• Y en Mariscos Emilio, unas gambas al ajillo con un fino bien frío saben a gloria.
Después del tapeo, nada mejor que un paseo por la orilla del Guadalquivir para bajar la comida y disfrutar de las vistas del río.
Mediodía: Sevilla desde el agua y el compás de la ciudad
Sevilla se vive también desde el Guadalquivir. Puedes alquilar un kayak o un paddle surf y remar junto a la Torre del Oro, o simplemente embarcarte en un paseo en barco para ver la ciudad desde otra perspectiva.
Si prefieres algo más exclusivo, un vermut en un barco privado al atardecer es una experiencia única, con vistas al puente de Triana y la Giralda recortándose en el horizonte.
Y si lo tuyo es el compás, ¿qué tal una visita a alguna de las peñas flamencas de verdad? Lugares como la Peña Torres Macarena o la Peña Flamenca El Chozas en Triana son templos del duende, donde el cante no es un espectáculo, sino un sentimiento compartido.
Tarde: fútbol, toros o compras con arte
La tarde en Sevilla tiene muchas caras.
• Si hay partido en el Ramón Sánchez Pizjuán o en el Benito Villamarín, asistir es toda una experiencia. Sevilla es una ciudad que vive el fútbol con pasión, ya seas del Sevilla FC o del Real Betis.
• Si prefieres la tradición, puedes visitar la Plaza de Toros de la Maestranza, una de las más emblemáticas del mundo. Si hay corrida, la emoción en el tendido es única; si no, un recorrido por su museo te enseñará la historia del toreo en Sevilla.
• Y si lo tuyo es el shopping, apuesta por lo auténtico: en Antonio García, encontrarás sombreros artesanales; en Lina, mantones y trajes de flamenca con historia; y en Romero, zapatos hechos a mano para los amantes de la elegancia.
Para cerrar la tarde, un café con dulce en Manu Jara, en la misma Triana, donde su milhoja de crema pastelera es puro vicio.
Noche: cena con duende y Sevilla bajo la luna
Cuando cae la noche, Sevilla se viste de embrujo.
Para cenar, puedes elegir entre la tradición y la vanguardia:
• En Becerrita, la cocina sevillana se sirve con maestría: croquetas de rabo de toro y pavía de bacalao son un must.
• Si prefieres algo más moderno, Cañabota es un templo para los amantes del pescado y marisco.
• Y para una experiencia única, la taberna Alabardero, con su patio sevillano lleno de encanto.
Después de cenar, Sevilla ofrece dos caminos:
Flamenco de verdad: Olvídate de los tablaos para turistas y busca el duende en sitios como la Peña Flamenca El Turruñuelo, donde los artistas cantan y bailan para ellos mismos, y tú tienes la suerte de presenciarlo.
Copas con vistas: En La Terraza del Hotel Doña María, con la Giralda iluminada, o en Mariatrifulca, junto al río, donde el sonido del agua acompaña la conversación.
Y si la noche se alarga, la Alameda de Hércules es el lugar donde Sevilla sigue despierta hasta que el cuerpo aguante.
Sevilla, un estilo de vida
• Aquí, se come sin prisa y se disfruta cada bocado.
• El Guadalquivir no es solo un río, es un escenario para vivirlo.
• El fútbol, el flamenco y el toreo no son solo espectáculos, son parte del alma de la ciudad.
• Y, sobre todo, Sevilla no se visita, se siente.
Vívela con calma, con alegría y con el arte que solo esta ciudad sabe regalar.
Porque en Sevilla, el buen vivir es la norma.
Martina Muñoz Mallorca